Hay algo fascinante en la puntualidad cínica de Google. Agosto, calor insoportable, medio mundo en modo vacaciones y ¡zas!, spam update global. Porque nada dice “relájate en la playa” como ver tu tráfico desplomarse en Search Console mientras te tomas un mojito. El Google August 2025 spam update arrancó el 26 de agosto y durará “unas semanas”. Traducción: suficiente tiempo para que tu ansiedad se convierta en una afición olímpica.
Google dice que es “una actualización normal”, como si estuviéramos hablando de cambiar las sábanas. Si estabas coqueteando con el cloaking, los dominios expirados o la IA generadora de basura, no es mantenimiento; es la guillotina.
La naturaleza del spam update
Un spam update no es un core update, pero duele casi igual. El core update redefine qué significa “calidad” en Google; el spam update, en cambio, va directo al cuello de quienes usan atajos sucios. La diferencia es semántica, pero el resultado es el mismo: posiciones que se derrumban como un castillo de cartas bajo la lluvia.
Los que siempre juraron que “llenar de keywords” era estrategia SEO van a culpar a Google del desplome, en lugar de aceptar que sus páginas eran el equivalente digital de un folleto de supermercado. Y claro, como cada actualización no viene con una lista pública de “a ti te penalizamos por esto”, la imaginación vuela. La narrativa de persecución siempre vende mejor que la autocrítica.
Las 18 prácticas penalizadas por el Google August 2025 spam update
Si lees la lista oficial, parece más el inventario de un estafador que un manual de SEO. Cloaking, doorway pages, scraping, abuso de dominios expirados, contenido IA masivo y sin editar, enlaces tóxicos, redirecciones fraudulentas, spam en comentarios… hasta estafas directas disfrazadas de soporte técnico.
Aquí están, sin anestesia, las 18 prácticas penalizadas en 2025:
1. Cloaking (contenido escondidito)
Mostrar una cosa a los usuarios y otra a Google. El clásico doble discurso. Es como tener un menú gourmet en la puerta y vender sopa instantánea dentro.
2. Doorway pages (páginas satélite)
Decenas de páginas clones para cada ciudad o keyword. Traducido: “me da pereza hacer SEO de verdad, así que fabrico puertas falsas en masa”.
3. Uso abusivo de dominios expirados
Comprar dominios viejos con autoridad para llenarlos de contenido basura. Un déjà vu de los años 2010, pero todavía con fans.
4. Contenido pirata o inyectado
Hackeos que llenan tu web de casinos online en ruso. A veces ni lo notas hasta que un cliente te llama asustado.
5. Texto y enlaces ocultos
Color de letra igual al fondo, fuente tamaño 0 o enlaces camuflados. ¿De verdad en 2025 alguien sigue con esto? Pues sí.
6. Keyword stuffing
Repetir una palabra clave como si Google fuera sordo. Si tu texto suena como un loro con Tourette, ya sabes por qué caíste.
7. Link schemes (enlaces tóxicos)
Compra, intercambio, inyección automática. Google no te penaliza por enlazar a tu primo, pero sí por fingir que tienes 5.000 primos en blogs nigerianos.
8. Contenido IA o automatizado en masa sin valor
La estrella del 2025. Generar 300 posts con ChatGPT sin edición humana y pensar que eso es estrategia editorial.
9. Scraping de contenido
Copiar/pegar lo que otros escribieron, traducirlo mal o cambiarle los sinónimos. Spoiler: Google también sabe usar CopyScape.
10. Abuso de la reputación del sitio
Publicar guest posts irrelevantes en medios de prestigio. Ejemplo: “cómo ganar dinero con criptos” en un blog de recetas veganas.
11. Redirecciones engañosas
Llevar al usuario a una página distinta a la que prometes, según el dispositivo o el user-agent. Nada dice “confianza” como un 302 al infierno.
12. Sitios de afiliados sin valor
Revender catálogos de productos sin reseñas, comparativas ni opinión real. Básicamente, un dropshipping de texto.
13. Spam de usuarios (UGC spam)
Comentarios llenos de links a Viagra, foros plagados de casinos y bots evangelizando sobre criptomonedas.
14. Tráfico falso o automatizado
Bots que simulan visitas o consultas para inflar métricas. Como comprar seguidores falsos en Instagram, pero en SEO.
15. Malware o software indeseado
Sitios que (queriendo o no) alojan archivos dañinos. Google te baja no por capricho, sino porque nadie quiere un virus con su receta de brownies.
16. Funcionalidades falsas
Prometer un servicio o herramienta y entregar anuncios o basura. El “click aquí para descargar” que termina en pop-ups eternos.
17. Evadir penalizaciones
Reabrir bajo otro dominio o subdominio tras ser penalizado. Google no tiene Alzheimer.
18. Fraudes y scams
Falsos soportes técnicos, suplantación de identidad o webs de phishing. Aquí ya no hablamos de SEO gris, sino de cibercrimen.
Lo curioso es que la mayoría de estas técnicas siguen teniendo su club de fans, prefieren meter la cabeza en la arena antes que aceptar que la estrategia es insostenible. ¿Tu sitio cayó? Seguro no fue por ese sucio spinning que llevas años publicando, fue porque Google “odia a los pequeños negocios”. Sí, claro.
Además, cada spam update es un recordatorio de que Google tiene una memoria selectiva: tolera ciertas prácticas hasta que decide que ya no. Por qué muchos prefieren no hacer nada (“si siempre funcionó, seguirá funcionando”) hasta que la penalización los deja sin tráfico y sin excusas.
La psicología del SEO frente al látigo de Google
Cada spam update activa el mismo ciclo emocional en la industria:
- Negación (“mi sitio está bien, esto es un error”),
- Ira (“maldito Google, arruinaste mi negocio”),
- Negociación (“si quito esos enlaces, ¿volveré al top 3?”),
- Depresión (gráfico de Search Console en caída libre),
- Aceptación (contratar a un SEO de verdad).
Sobrevaloramos las historias cercanas (“mi competidor también cayó, entonces fue injusto”) sin revisar datos concretos. Lo mismo con el baader-meinhof effect: una vez que oyes “contenido IA masivo penalizado”, de repente ves IA basura por todas partes y piensas que todo el update gira en torno a eso.
La realidad es menos épica: Google ajusta su SpamBrain, filtra patrones y se carga a los más evidentes. Si tu web sobrevive, no es mérito divino; simplemente no eras la presa más fácil esta vez.
¿Hay que cambiar tu estrategia SEO?
No, salvo que tu estrategia sea literalmente una lista de prácticas penalizadas. Entonces sí: cambia de oficio. Para el resto, la receta sigue siendo aburridamente estable:
- Contenido con valor real, no refritos de Wikipedia.
- Estructura clara, sin “puertas traseras” disfrazadas de páginas locales.
- Evitar atajos como “IA genera 200 artículos y ya está”.
El problema es que lo estable no vende. Vende más la ilusión de atajos mágicos. Recordamos más los casos de gente arruinada por Google que los de sitios que sobreviven año tras año haciendo SEO sólido. El drama se graba mejor que la estabilidad.
Por qué este update merece más atención de la que parece
El timing es todo. Agosto, entre una core update en junio y la probable core update de fin de año. Este spam update es un barrido preventivo: limpiar basura evidente para que el terreno esté preparado para movimientos más profundos.
Pero hay algo más. Google sabe que el ecosistema está inundado de contenido IA no editado. No lo prohíbe, pero manda un mensaje: la automatización sin curación editorial es spam. Es la forma elegante de decir: “usa la IA si quieres, pero haz el trabajo de verdad”.
La moraleja es vieja, pero Google insiste en repetirla: no intentes engañar al algoritmo. Siempre llegará un update que te desnude. Muchos prefieran resistirse al cambio, pero este update demuestra que la inercia es suicida en SEO.
Un spam update es un ritual de purificación
Cada spam update es menos un update técnico y más un ritual: Google reafirmando que la limpieza nunca termina. Puedes verlo como injusticia o como aviso. Yo lo veo como la versión digital de la Darwin Awards: los que persisten en tácticas de cloaking y scraping masivo se autoeliminan del ecosistema.
La pregunta no es “¿me afectó el update?”, sino “¿cuánto tiempo más pienso seguir jugando con fuego?”. Y si todavía no abriste tu Search Console por miedo, cuidado: quizá ya estés practicando el efecto avestruz.


