Google Core Update Diciembre 2025

Durante años hemos hablado de E-E-A-T como si fuera un mantra: experiencia, expertise, autoridad y confianza. Bonito acrónimo, muchos slides, poco impacto real en la forma en que se produce contenido. El core update de diciembre de 2025 llega precisamente a cobrar esa deuda pendiente: dejó de premiar lo que suena creíble y empezó a premiar lo que solo puede venir de alguien que ha vivido lo que escribe.

Y lo hizo con violencia.

Mientras Google presentaba su juguetería nueva de IA (Gemini 3, Deep Research, AI Mode en la búsqueda) los gráficos de visibilidad se movían como un monitor cardíaco en paro. Picos de volatilidad cercanos a 9.6 sobre 10, proyectos de e-commerce perdiendo entre un 20 % y más del 60 % del tráfico en cuestión de días y sitios inflados a base de contenido genérico de IA cayendo como castillos de cartas.

La sensación es clara: esto no es una iteración más. Es la primera actualización en la que la experiencia demostrada se convierte en un factor de ranking visible en los dashboards y dolorosamente tangible en las métricas.

Qué está haciendo realmente este core update

Google lo presentó con su frase estándar: una actualización más “para mostrar mejor contenido relevante y satisfactorio”. Nada nuevo ahí. Lo interesante está en el contexto.

El 11 de diciembre arranca el despliegue del December 2025 core update, con una ventana estimada de hasta tres semanas. En paralelo, Google enciende piezas críticas de su ecosistema de IA: Gemini 3 Pro en modo preview, Interactions API, Deep Research y el famoso “AI Mode” que, para ciertas consultas, ya reescribe la experiencia de búsqueda.

No es descabellado pensar que el core update y todo este despliegue forman parte del mismo movimiento: dotar a la búsqueda de una capacidad mucho mayor para distinguir entre contenido repetido y conocimiento que nace de la práctica.

Los datos que se ven en herramientas de tracking y en Search Console apuntan a tres líneas de impacto muy claras:

  • E-commerce como principal víctima: caídas medias alrededor del 20 % y casos de pérdidas del 60–70 % donde las páginas de producto eran plantillas vacías con una descripción de fabricante y poco más.
  • Sitios inflados con IA sin revisión humana ni experiencia aportada: desplomes del 40–60 % en visibilidad.
  • Nichos YMYL con volatilidad extrema, recordando que, en salud, dinero y decisiones vitales, el margen de error que Google tolera es prácticamente cero.

El patrón no es “Google odia el e-commerce” ni “Google odia la IA”. El patrón es: Google se cansó del relleno útil y se puso a buscar señales de vida humana dentro del contenido.

google core update diciembre 2025 infografia

E-E-A-T 2.0 cuando la experiencia deja de ser un párrafo en la biografía

Hasta ahora podías aparentar experiencia con una biografía bonita, una foto profesional y frases como “más de diez años ayudando a X”. En esta actualización esa capa cosmética dejó de ser suficiente.

Lo que se ve en las páginas que suben es un tipo de texto que tiene cicatrices:

  • Explica procesos con cifras concretas, no con lugares comunes.
  • Admite limitaciones, errores, fracasos; no todo sale perfecto a la primera.
  • Incluye detalles inesperados que solo aparecen cuando alguien ha estado ahí: tiempos reales, obstáculos absurdos, decisiones difíciles.
  • Ancla la narrativa a momentos verificables: “en la auditoría de octubre”, “tras migrar el sitio en marzo de 2024”, “después de probar 12 herramientas”.

Ese tipo de contenido es mucho más difícil de simular con un modelo de lenguaje sin intervención humana. Y justo ahí entra la sensación de “E-E-A-T 2.0”: la experiencia deja de ser una etiqueta para convertirse en una huella detectable.

La ironía es que muchos sitios decían tener experiencia, pero su contenido seguía estructurado como si estuvieran redactando un tutorial genérico para principiantes. Google, por primera vez a esta escala, deja de creerse la declaración y empieza a juzgar la evidencia.

Las páginas de producto ya no se pueden esconder

Si hay un segmento donde el core update se ha ensañado es el e-commerce. No por maldad, sino porque lleva años jugando al escondite con el usuario: fichas de producto mínimas, información copiada del fabricante, cero contexto de uso real.

El patrón en las tiendas que han perdido más tráfico se repite:

  • Descripciones clonadas que podrían pertenecer a cualquier otra tienda.
  • Ninguna señal de uso real: ni fotos propias, ni comparativas, ni casos de uso, ni problemas frecuentes.
  • Pocas o nulas señales de confianza transaccional: políticas claras, datos de contacto visibles, garantías explicadas de forma humana.

En cambio, las tiendas que ganan visibilidad se parecen más a un vendedor experto que a un catálogo. Páginas de producto donde alguien se ha tomado el tiempo de explicar qué pasa cuando el producto se usa mal, en qué contextos no funciona, qué detalles notarás solo después de un mes de uso.

Para Google, ese contraste es brutal. Entre una ficha donde todo huele a texto de proveedor y otra donde alguien se moja y cuenta lo bueno y lo malo, la segunda gana casi siempre.

Quien haya basado su estrategia de escalado en “escribir muchas fichas iguales y ya está” se acaba de topar con el coste de oportunidad de esa decisión.

El veredicto sobre la IA genérica no es IA vs humanos, es IA vs experiencia

Este update no es un castigo automático al contenido generado con IA, y eso conviene repetirlo. Los sitios que han usado la IA como procesador de texto glorificado, sin añadir nada propio, sí han recibido el golpe completo. Pero se ve un patrón distinto en los proyectos donde la IA se usa como herramienta y no como sustituto:

  1. La IA genera un esquema, un borrador, una primera versión.
  2. Alguien con experiencia real entra a ensuciarse las manos: corrige, añade datos propios, incorpora ejemplos, deja claro qué ha probado y qué no.
  3. El resultado deja de ser “parecido a lo que ya existe” y se convierte en una pieza que solo ese sitio podría haber publicado.

Ahí la IA no es detectable como problema porque el producto final no depende de ella. Depende del criterio del experto.

Lo que se desploma no es “contenido IA” sino “contenido intercambiable”. El mismo texto podría haber estado en tu sitio, en el de tu competidor o en un blog de afiliación que nadie quiere reconocer como propio. Google simplemente decidió que no merece estar arriba.

Autoridad y confianza más allá de los enlaces

Otro cambio interesante es la forma en la que se perciben las señales de autoridad y confianza.

Por un lado, la autoridad deja de ser algo que sucede solo dentro del dominio. Si tu supuesto experto no existe fuera de tu página (no da charlas, no aparece citado, no escribe en otros medios, no tiene vida profesional rastreable) la etiqueta de experto se queda corta.

Por otro, la página “Acerca de” se convierte en un activo SEO crítico. Las páginas que se mantienen o suben en la actualización suelen compartir varios rasgos:

  • Cuentan una historia cronológica verificable: fechas, hitos, cambios relevantes.
  • Muestran personas reales con nombre, apellidos y, muchas veces, enlaces a perfiles profesionales.
  • Aterrizan la credibilidad en proyectos concretos, clientes, casos públicos.
  • Conectan con señales externas: registros de empresa, notas de prensa, participación en eventos.

A esto se le suma una capa técnica que ya no se puede ignorar: datos de contacto visibles, transparencia sobre quién está detrás del sitio, fechas de última actualización reales y patrones de enlaces salientes que apuntan a fuentes sólidas.

La confianza ya no se compra con un enlace de 50 dólares y un par de reseñas. Se construye como cualquier reputación: con presencia coherente en varios lugares.

Qué significa esto para tu estrategia

Si tu reacción al leer esto es “tengo que revisar miles de URLs una por una”, vas por el camino equivocado. El problema que expone este core update no es táctico, es de modelo.

La actualización castiga tres cosas que muchas estrategias daban por hechas:

  1. Que más contenido siempre es mejor que mejor contenido.
  2. Que la especialización temática es negociable.
  3. Que la experiencia se puede simular con un tono profesional y un par de bullets.

La salida no pasa por hacer “ajustes de E-E-A-T” página por página. Pasa por cambiar el tipo de decisiones que tomas:

  • ¿En qué temas realmente tienes algo distinto que aportar?
  • ¿Cuántos artículos actuales existen solo porque “tocaba” tenerlos para completar un nudo semántico?
  • ¿Dónde podrías introducir datos propios que nadie más puede copiar?
  • ¿Qué procesos internos necesitas documentar mejor para luego poder convertirlos en contenido?

Es aquí donde la metodología de cada cual se vuelve visible. Quien ya tenía una forma de auditar prioridades, evaluar rentabilidad, diferenciar clústeres estratégicos de relleno y trabajar con datos propios lleva ventaja. Quien ha vivido en modo “plan de contenidos mensual y a correr” se encuentra de repente con un inventario enorme de URLs poco defendibles.

Si tu tráfico cayó lo importante no es “cómo recupero posiciones” sino “qué proyecto quiero tener”

La pregunta que más voy a ver en las próximas semanas es la de siempre: “¿Qué hago para recuperar el tráfico tras el core update?”.

Es tentador responder con una lista de tareas: mejora la página de Acerca de, revisa fichas de producto, añade ejemplos, limpia contenido de IA… pero sería repetir el mismo patrón que nos ha traído hasta aquí: convertir un problema estratégico en checklist táctico.

Una forma más honesta de plantearlo es así:

  • Si tu sitio cayó porque estaba lleno de contenido genérico, la actualización no te quitó nada que estuviera realmente alineado con tu propuesta de valor. Solo te recordó que estabas compitiendo por volumen, no por experiencia.
  • Si tu e-commerce perdió visibilidad porque copiaba descripciones de fabricante, lo que se ha roto no es el ranking, es la promesa de que tu tienda sabe algo sobre lo que vende.
  • Si tus páginas informativas se desplomaron frente a sitios más especializados, el mensaje no es “escribe más”, sino “elige mejor tus batallas”.

La recuperación, si tiene que existir, pasa por aceptar esa SEOgrafía y rediseñar el proyecto desde ahí. No se soluciona con un “arreglo de contenido” puntual; se soluciona cambiando qué consideras contenido válido para publicar.

Lo que me interesa de este update no es el susto, es la dirección

Google no va a explicar el detalle técnico de cómo pondera cada señal. No vamos a saber qué parte de la detección de experiencia se apoya en Gemini, qué parte en modelos de grafos, qué parte en métricas de engagement. Lo que sí deja claro este core update es hacia dónde va el estándar mínimo:

  • El contenido tiene que estar anclado en experiencia demostrable.
  • La autoridad ya no cabe en una etiqueta de autor sin vida fuera del dominio.
  • La confianza se construye con transparencia operativa, no con slogans.
  • La IA sin criterio se convierte en ruido; la IA con criterio puede acelerar a quienes ya tenían algo que decir.

Quien quiera seguir jugando al SEO de volumen aún puede intentarlo. Siempre habrá huecos en los que cuela un artículo de relleno, un nudo semántico insípido o una ficha de producto copiada. Pero cada core update como este estrecha más ese espacio.

La alternativa es más incómoda, pero también más interesante: tratar cada pieza de contenido como una apuesta de posicionamiento estratégica, respaldada por experiencia propia, datos que no se encuentran en otros diez resultados y una narrativa que solo ese sitio puede sostener.

En diciembre de 2025 Google no se volvió más caprichoso; solo dejó de premiar el contenido que finge valor pero no lo tiene.